jueves, 12 de febrero de 2009

EL LENGUAJE .

Escribo en una hoja ya usada, tachada, desquebrajada, hasta propiamente hecha basura, la reciclo de alguna manera y le cuento cosas, la lleno de paradigmas que mañana talvez no tengan sentido, ella sabe que yo estoy acá, yo le dije que no duermo, por lo menos de noche, pero en realidad todos sabemos lo que sucede y lo que sucederá. Así como el viento que golpea mi cara cuando pasa un tren, así como el viejo vecino te saluda feliz, así se desvanece el amor, de un día para otro este papel no es mío y todas sus palabras se van con él, me quedo mudo con la posibilidad de hablar, me quedo inmóvil, me quedo ciego y hasta mudo dos veces.

EL CITADOR.

-Ojala nunca me convierta en un “citador”- dijo él.

LA RESPIRACIÓN.

Desvinculado del poder y de mi propio hallazgo respiro fuerte y hasta grotesco a la vez, lo hago varias veces hasta darme cuenta que existo y pienso en ello como tanto pienso en todo, sin final ni respuesta. Pienso en el tiempo que pasé esperando el colectivo en la esquina para ir al colegio y en la cantidad de veces que existí.

LOS LIBROS

Ya llevo perdido dos libros en colectivos de largas distancias, talvez así sea el destino de un libro, viajar y viajar, o talvez así sea mi destino, no tener libros jamás.

LA FELICIDAD.

Ayer me encontré con una persona que me dijo que el hecho de estar feliz es “estar feliz”, no hay otra explicación.

UN PULÓVER.

Dedales y una maquina de coser viejísima, me hiciste un pulóver un día y lo usé un montón de tiempo pero sabes que me acuerdo la plaza en la que lo estrené pero por suerte no recuerdo cuando dejé de usarlo.

EL OTOÑO PREMATURO.

Tardes soleadas de verano, febrero que ya es otoño y tus manos que son más blancas cada día. Tardes, lloviznas, verano, tus manos y el otoño. Debería ser para siempre así, así como deberían ser los días con vos, así…