viernes, 14 de agosto de 2009

DILUVIO CRÓNICO

Volvía con los cabellos envueltos en grasa,
remitiéndome hacía la persona social.
Una suerte de esperma veloz
y un desanimado corazón empedernido.
Conque sabiendo mis atributos
me reincorporé al montón de opiniones premeditando
otra salida, otro escape furtivo,
otro simulacro cobarde.

Volver a casa, filosofar,
que de una u otra manera
es tener el mayor de todos los miedos .

Para ellos el diluvio que me abominaba
era la seguridad, seguridad duradera.
Diluvio en suspenso,
sistema abominable de coacciones
en forma de ladrillos, pasillos
y hasta una manada feroz de personas.
No hay salida ni escape furtivo,
no hay simulacro cobarde

ni carrusel.

LA ÚLTIMA RAZÓN PARA SEGUIR AMANDO

El final de las cosas que nunca conoceremos,
el final de todas las calles del mundo,
el final o el principio de una ciudad,
el final o el principio del amor,
el final de todos los libros,
el final de discos interminables,
el final de todas las canciones,
el final de obras de artes,
la última sílaba de todas las palabras,
la última silaba que canta cada persona,
la última razón para seguir amando,
la última forma de salvar al mundo,
el último día de la vida de alguien,
el holocausto del planeta,
el holocausto de nuestros nietos,
los pedazos de cielo que le robamos
e innumerables cosas que no sabremos jamás.

domingo, 2 de agosto de 2009




No entiendo aún como alguien puede llegar a esta inmensa y aterradora obra de arte.

sábado, 25 de julio de 2009

viejo ciego (borracho y poeta)



lunes, 13 de julio de 2009

En el oficio de dejarse matar, no hay que ser exigente.
En otras cosas, si. Esta claro.

martes, 7 de julio de 2009

UNA SIMPLE OSCURIDAD

Regresaban hacía la retaguardia
disparando para no ser disparados.
Nicanor se paro en la mitad
Y mirándolo a los ojos le preguntó:
“¿Tiene sentido?”

Una simple oscuridad
que duraría para siempre
fue la respuesta.

LAS PELOTAS Y LAS ARRUGAS.

“No nos fatigábamos tan fácil
en aquella época”
Comprendía exactamente
lo que me quería decir.
La miré a los ojos
y horizontalmente
respalde con un movimiento de cabeza
su afirmación.

Hubiese agregado
“Nos estamos poniendo viejos”
pero no me dieron las pelotas
ni las arrugas.